800km La distancia que le valía la vida a Ana

Ana, la tercera de nuestros hijos, fue diagnosticada de hernia diafragmática congénita a las 36 semanas de gestación. A pesar de la gravedad, pudo ser estabilizada e intervenida al día siguiente de nacer. No obstante, sus pulmones inmaduros no fueron capaces de realizar su función ni siquiera con la ayuda del respirador y su corazón comenzó también a apagarse poco a poco. No respondía a ningún tratamiento y solo quedaba conectarla a la EMCO.

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La máquina y el equipo médico debían llegar desde Madrid, pues esta técnica es muy concreta y, en caso de niños, solo se practica en muy pocos hospitales del país. Pero la pobre Ana, inocente recién nacida, se encontró con un problema sobreañadido. Al estar la sanidad transferida a las comunidades autónomas, los profesionales médicos debían esperar que una ambulancia del Servicio Extremeño de Salud fuera a recogerlos desde Badajoz y los trajeran de vuelta con el dispositivo. La distancia que le valía la vida a Ana, 400 Km, se convertía así, de repente, en 800. Nos quedamos perplejos. La niña se estaba muriendo, por lo que no entendíamos ¡cómo se iban a añadir 4 horas más gratis al trayecto!

Suplicamos que enviaran una ambulancia (que solamente iba a hacer la función de taxi) desde Navalmoral de la Mata, que está dos horas más cerca de Madrid que Badajoz. Pero ni siquiera dentro de la misma Comunidad Autónoma podían saltarse el protocolo. No entraba en nuestras cabezas que nuestra hija pudiera fallecer debido a un maldito protocolo. A partir de entonces vivimos unas horas angustiosas, viendo extinguirse la vida de Ana sobre las agujas del reloj. Solo quedaba esperar pasivamente y rezar para que no muriese antes de la llegada de la ECMO.

Cada minuto era angustiante. De vez en cuando nos iban informando por dónde venía la ambulancia con el dispositivo y el equipo médico. Pero creíamos que no llegarían a tiempo. Aquello se hizo eterno y agónico. Ana se estaba muriendo desde hacía ya demasiado, fue un milagro que aguantara con vida hasta las 5:30 h de la madrugada.

Equipo Transporte pediátrico ECMO (Hospital 12 de Octubre)

Días más tarde la doctora del traslado nos comentó: “unas horitas más y no llegamos a tiempo”. Pero, afortunadamente, tras 10 horas de espera pudieron conectarle el dispositivo con éxito. Aunque las dificultades no acabaron aquí. Quedaban otras cuatro horas de vuelta hasta Madrid. Durante el traslado hubo problemas técnicos, pues la ambulancia no reunía la capacidad técnica suficiente para el buen funcionamiento del dispositivo. Cito textualmente el informe de traslado: “Se inicia traslado en ambulancia, con un problema de carga eléctrica que no permite el funcionamiento del calentador de la ECMO, con hipotermia de 33.5ºC, por lo que se utiliza manta térmica y calefacción hasta conseguir normotermia y dificultad en la conexión de la EMCO a la bala de oxígeno (se queda floja), por lo que se conecta al oxígeno de la ambulancia”.

Al fin, tras ocho semanas de ingreso, tanto el pulmón como el corazón de Ana se recuperaron; siendo ahora una niña sana y con gran vitalidad.

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